Los ángeles son seres espirituales
elevados que vienen del corazón de Dios como guías,
protectores, ayudantes y sanadores de Su creación, utilizándolos
como mensajeros e intermediarios. Cada uno de nosotros tiene
un Ángel de la Guarda que está presente en nuestro
nacimiento y se queda con nosotros hasta la muerte. Tu Ángel
de la Guarda es tu amigo más íntimo, que te ama
incondicionalmente, siendo Su mayor deseo el de servirte y ayudarte
en tu sendero espiritual, para que puedas liberar tus emociones
negativas colmándote con más amor. Los ángeles
sanan el dolor emocional tanto como el físico. Te llenan
de emociones positivas como la compasión, la alegría,
la paz o la claridad. Ellos traen luz a tu conciencia y la luz
contiene conocimiento e información espiritual, abriéndote
las puertas que antes estaban cerradas para ti. Para una mejor
comunicación con los ángeles es necesario que
abras tu corazón y tus sentidos.
Usa “el creer para ver” y no, el “ver para
creer” y además, junto con la meditación,
aquietarás tu mente y podrás escuchar la orientación
de Dios a través de Sus mensajeros de luz. Si los invocamos
con amor y anhelo profundos no dudemos ni un solo instante que
escucharán nuestros pedidos.
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