| Un
Amuleto es un objeto que tiene energía intrínseca
propia de dar la protección a su portador, mientras
que un Talismán se hace específicamente
para alcanzar un propósito particular. Amuletos
dan protección absorbiendo energías negativas,
mientras que los Talismanes trabajan generando una fuerza
positiva para alcanzar su objetivo. Ambos trabajan cargándose
por si mismo como las carga de las baterías solares
y se construye de una manera que las ligue a la fuerza
planetaria apropiada referida para la intención.
|
| Creer
en el mal de ojo y la hechicería no es nada nuevo,
como tampoco lo es tratar de neutralizarlo y protegerse
contra ello. De ahí la existencia de numerosas
creencias supersticiosas que otorgan a ciertos objetos
o partes de animales la virtud de proteger contra algunas
enfermedades en concreto o contra los alojamientos, a
la vez que favorecen la fertilidad y ayudan en los partos.
Entre los objetos de mayor arraigo tradicional que se
utilizan como amuletos destaca la higa (Amuleto para
ahuyentar el mal de ojo, también se utiliza contra
la envidia y los celos y como proteción contra
las enfermedades con forma de puño cerrado y pulgar
metido desafiante, entre los dedos índice y medio),
la pata de conejo (Una de las más conocidas
por los latinoamericanos), la herradura (Dentro de
la diversidad de amuletos tradicionales, posiblemente,
la herradura sea de los más conocidos y populares,
tanto es así que su imagen, ya por sí sola,
es símbolo de fortuna y buena suerte), los corazones
y lunas de nácar o plata, los colmillos de lobo
o jabalí, las garras de tejón o león,
las astas de venado o ciervo, piedras engarzadas de cuarzo,
coral, ágatas y azabache, junto con algunas plantas
tan significativas como la ruda, el romero y el laurel.
También las figuras de animales como la rana, el
pez, el escarabajo y el elefante tienen una carismática
vinculación con las leyes de la suerte. |